Miércoles, 22 de Octubre de 2014
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José Joaquín González
¿Hay que esperar 1460 días para reaccionar?
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La Justicia necesita de una reforma en profundidad, y quiza debiera ser pacto de Estado, no se trata solo de poner ordenadores en los juzgados, sino de una reforma de calado. Tampoco que el ministro Montoro se quiera convertir en tribunal penal.

El que los mandatos duren 4 años, no debería ser problema para que los ciudadanos podamos participar activamente en la vida pública. Esto está ya sucediendo en otros países, que a través de iniciativas de gobierno abierto conectan al ciudadano y a los poderes públicos.

En España, bien por la perenne juventud de nuestra democracia, o porque no ha interesado, no se han desarrollado estos sistemas, y indican al ciudadano que su participación se limita a la votación que se produce cada 1460 días.

El desarrollo de internet y de las redes sociales, hace que estos periodos sean como siglos, la velocidad del cambio es increíble y los ciudadanos están permanentemente conectados, informados e interactuando.

Es precisamente en este marco, dónde se están desarrollando acciones de reacción contra la mentira como fórmula de llegar al poder o el grito desesperado para reformar la justicia.

En el primero de los casos circulan vídeos de todo tipo en relación al “Antes y Ahora” de Rajoy, el donde antes decía Digo ahora dice Impuestos, y una larga lista de intervenciones donde él y sus acólitos decían que subir impuestos era nefasto y que ellos jamás los subirían.

Hay otros vídeos que recogen las declaraciones de cuando Rajoy decía aquello de que su ideal en la gestión eran Matas en Baleares y Camps en Valencia, claro que de aquello hace ya siglos…

Es una auténtica vorágine de vídeos, fotos, intervenciones y discursos, que ponen bien a las claras como se ha utilizado la mentira para llegar al poder, incluso para justificar lo que va en contra de su credo económico.

Y si la velocidad de los cambios tecnológicos es increíble, no es menor la que se han dado los nuevos  ministros/as en adecuar y cambiar sus discursos. Llama poderosamente la razón, como se había atacado sin piedad el que el anterior presidente del Gobierno fuese en medios oficiales (coche, avión…), el coste que esto tenía para los españoles y una larga cantinela que llegaba incluso a perseguir y fotografiar los recorridos del Presidente, con tal de mostrar el modelo de coche oficial usado. Ahora, a los pocos días, la ministra de Empleo viene a los mítines de Andalucía, en su coche oficial, con su escolta y con toda la parafernalia, pero ya es por motivos de seguridad.

Con esto de la velocidad, esta ministra no ha ido al curso básico para ministros/as, y por eso sigue actuando como una hooligan pepera. No se ha enterado de que ya es ministra de todos/as  los españoles/as no sólo de los votantes de derecha.

Este enorme cambio de ritmo ha dejado fuera de la carrera al hombre que iba a crear millones de puestos de empleo, el gran Pons, que ahora anda entretenido en explicar otras cosas.

Y la otra gran cuestión es la indignación hacia el poder judicial. La sentencia de Marta del Castillo ha sido calificada por los jueces de impecable, y sin embargo el desamparo que ha producido en la sociedad es enorme. Nadie puede entender cómo quedan libres los ayudantes del asesino, nadie entiende cómo se puede causar tanto dolor a una familia y que estos individuos estén libres, nadie puede entender cómo pasa esto. El mismo juez de menores Emilio Calatayud, señalaba la diferencia entre aplicar leyes y hacer Justicia, que es lo que esperan los ciudadanos.

En el mismo contexto, los jueces rechazan que haya críticas a la sentencia. Se sienten fuera de la sociedad, no admiten la crítica pero sí la realizan, y más cuando la diana es algún político.

En estos días, los jueces juzgan al juez Garzón, paradojas de la vida. Como aparecía en las redes sociales; imaginemos que el juez del caso Marta del Castillo hubiese puesto escuchas en las conversaciones de los famosos implicados y se hubiese averiguado dónde está el cuerpo, ¿habrían juzgado también a este juez por prevaricación?

A nadie se le escapa que Garzón ha hurgado en los fantasmas de la derecha, el franquismo y la trama Gürtel.

La Justicia necesita de una reforma en profundidad, y quizá debiera ser pacto de Estado, no se trata sólo de poner ordenadores en los juzgados, sino de una reforma de calado. Tampoco que el ministro Montoro se quiera convertir en tribunal penal.

El campeón Arenas anda mareado con esta velocidad y con la interactividad de la gente. Su eslogan del cambio, los ciudadanos lo están aplicando al cambiazo que ha pegado Rajoy. Y su enésimo intento de ser presidente pasa por el respeto a la legislación andaluza, cosa que se pasa por el arco del triunfo poniendo a su colega Zoido, como cabeza de cartel para el Parlamento por Sevilla.

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