Salmorejo con huevo de codorniz cocido, jamón ibérico y un solomillo con salsa al vino tinto han sido algunos de los platos principales del almuerzo al que ha invitado Rouco, que hoy cumple 75 años.
Ni huesos, ni espinas
En el menú, en el que no podía haber ni huesos ni espinas, se han incluido entrantes como aceitunas, tostas de foie, una tabla de ibéricos y otra de quesos. Desde el Vaticano habían indicado con antelación que no se pusiera ajo en el salmorejo ni setas en el solomillo "porque al Papa no le sientan bien".
El toque alemán
Para dar gusto a Benedicto XVI se ha incluido un "toque" alemán, con panes como el "pretzel", pan salado típico de Baviera -estado de donde es originario el Papa-, el pan negro y unas cucharitas de corazón de alcachofa con salsa holandesa. Todo acompañado con vinos españoles.
Chocolatinas con logotipo de la JMJ
Los comensales han degustado de postre un helado de limón con gelatina de gin tonic y salsa de bayas de enebro, así como rosquillas madrileñas, pestiños o tejas. También ha habido chocolatinas acompañadas de cerezas bañadas en chocolate; eso sí, con el logotipo de la JMJ.
Los peregrinos, a 40 grados, en Cuatro Vientos
Mientras tanto, en las calles de Madrid, 37, 39 y hasta 40 grados en algunos puntos, que han castigado especialmente a los peregrinos que desde tempranas horas de la mañana han viajado hacia Cuatro Vientos para escuchar al Papa. La mayoría se ha desplazado en transporte público y algunos a pie, desde diferentes zonas de la Comunidad de Madrid.
Una vez en la explanada, los peregrinos se han protegido del sol con sombreros, pañuelos, sombrillas o paraguas. La Cruz Roja les ha recomendado algunas normas de seguridad para soportar las altas temperaturas y que se bebiera de forma abundante, excepto alcohol y cafeína. Pero el agua ha escaseado y muchos han tenido que hacer largar colas ante las fuentes dispuestas para la ocasión.
Los medios desplegados
El Samur ha instalado ocho hospitales de campaña. Además, se han colocado 48 torres de sonido, 20 pantallas gigantes, 4.000 cuartos de baño y casi 2.000 grifos de agua potable; decenas de kilómetros de cable eléctrico y óptico y tubería, repetidores de telefonía móvil y hasta un sistema de alcantarillado. Ah, y 17 capillas de adoración eucarística.
El Papa, a la sombra y bajo agua pulverizada
El Papa ha tenido mejor surte que los peregrinos, protegido por la sombra de una estructura en forma de árbol, enclavado en un escenario que representa una montaña e incorpora un sistema de agua pulverizada que ha refrescado el ambiente donde se encontraba.
Ni huesos, ni espinas
En el menú, en el que no podía haber ni huesos ni espinas, se han incluido entrantes como aceitunas, tostas de foie, una tabla de ibéricos y otra de quesos. Desde el Vaticano habían indicado con antelación que no se pusiera ajo en el salmorejo ni setas en el solomillo "porque al Papa no le sientan bien".
El toque alemán
Para dar gusto a Benedicto XVI se ha incluido un "toque" alemán, con panes como el "pretzel", pan salado típico de Baviera -estado de donde es originario el Papa-, el pan negro y unas cucharitas de corazón de alcachofa con salsa holandesa. Todo acompañado con vinos españoles.
Chocolatinas con logotipo de la JMJ
Los comensales han degustado de postre un helado de limón con gelatina de gin tonic y salsa de bayas de enebro, así como rosquillas madrileñas, pestiños o tejas. También ha habido chocolatinas acompañadas de cerezas bañadas en chocolate; eso sí, con el logotipo de la JMJ.
Los peregrinos, a 40 grados, en Cuatro Vientos
Mientras tanto, en las calles de Madrid, 37, 39 y hasta 40 grados en algunos puntos, que han castigado especialmente a los peregrinos que desde tempranas horas de la mañana han viajado hacia Cuatro Vientos para escuchar al Papa. La mayoría se ha desplazado en transporte público y algunos a pie, desde diferentes zonas de la Comunidad de Madrid.
Una vez en la explanada, los peregrinos se han protegido del sol con sombreros, pañuelos, sombrillas o paraguas. La Cruz Roja les ha recomendado algunas normas de seguridad para soportar las altas temperaturas y que se bebiera de forma abundante, excepto alcohol y cafeína. Pero el agua ha escaseado y muchos han tenido que hacer largar colas ante las fuentes dispuestas para la ocasión.
Los medios desplegados
El Samur ha instalado ocho hospitales de campaña. Además, se han colocado 48 torres de sonido, 20 pantallas gigantes, 4.000 cuartos de baño y casi 2.000 grifos de agua potable; decenas de kilómetros de cable eléctrico y óptico y tubería, repetidores de telefonía móvil y hasta un sistema de alcantarillado. Ah, y 17 capillas de adoración eucarística.
El Papa, a la sombra y bajo agua pulverizada
El Papa ha tenido mejor surte que los peregrinos, protegido por la sombra de una estructura en forma de árbol, enclavado en un escenario que representa una montaña e incorpora un sistema de agua pulverizada que ha refrescado el ambiente donde se encontraba.
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